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Reflexiones sobre el taller de Carlos Tuñón

Reflexiones sobre el taller de Carlos Tuñón
14 febrero, 2017 Luisa

CARLOS-TUÑÓN-pavon-teatro-kamikazeOfrecer un taller de dirección escénica no es baladí en los tiempos que corren. La dirección entendida no como “organización” de materiales, no como “resolución” de problemas, sino como guía para la reflexión y el cuestionamiento continuo. Generar un espacio para la creación personal, no estandarizada, donde cada creador lleve al límite sus deseos, necesidades y miedos. Conocerse y ponerse en juego. Desafiarse.

Durante tres meses, de octubre a diciembre de 2016, compartimos espacio doce actores que no habían dirigido antes, y siete oyentes activos y ávidos de conocimiento e interés por este oficio. Todos trabajaron con un material que les interesaba por  motivos diferentes (piezas teatrales ya existentes o proyectos personales de creación propia) y en todos los casos investigamos qué estaban poniendo en juego, qué les interesaba realmente de ese material y cuál era la mejor manera de llevarlo a escena.

Aceptamos que el teatro es “el arte del encuentro y de la imaginación”, como diría Mayorga; pero también lo es del “cambio y de la presencia”. El compromiso reside en mirar el mundo sin miedo a mostrarse, sin autocensura, y derribar los mitos sobre “qué es el teatro y cómo se debe hacer” y todas las grandes frases hechas que no conducen a ningún sitio salvo a la inacción y a una frustración indolente. Crear, dirigir, guiar, para mí tiene que ver con ponerse al frente de un equipo y dar un primer paso, reflexionar en voz alta y preguntarse, generar, por tanto “pensamiento”, mover estructuras e implicarse en lo que se hace. Hacerlo con pasión, con determinación, con concreción. E ir más allá siempre.

El taller tiene una vocación experimental donde no hay garantías de resultado, no puede haberlas, no hay fórmulas para dirigir rápido y bien, no hay recetas ni atajos, sino asumir el riesgo de estar buscando y buscándose, de hacerse preguntas para las que no tenemos respuesta a priori. Necesitamos más directores de escena, más pensadores, más gestores de grupos humanos, más conciliadores, más miradas. Dirigir es asumir  un lugar para una comunidad, no desde una posición dominante y dominadora, sino con la tranquilidad de quien se coloca enfrente, no por encima, sino al lado. Por eso no hay mejor sitio que este teatro “kamikaze” para iniciarse en la dirección escénica, ojalá este sea solo el comienzo de muchos encuentros más.

Carlos Tuñón

Director escénico  

Foto-Nacho-Aldeguer-pavon-teatro-kamikazeNacho Aldeguer, alumno del taller de dirección escénica

Mi tipo de profesor favorito es el que no me da respuestas, sino herramientas para encontrarlas por mí mismo. Carlos es ese tipo de profesor. Gracias a él, he aprendido cómo materializar en escena mis sueños como director.

Lo de Carlos no es un simple corazón, es un teatro latiendo en su pecho. Desde el primer día del curso, Carlos ha sabido hablar directamente con el niño sabio e inquieto que todos tenemos dentro, le ha dado claves para mostrar lo que imagina y hemos tenido todo El Pavón Teatro Kamikaze para jugar.

Si sabes que quieres contar una historia y no sabes cómo, no conozco mejor lugar que el curso de Carlos para empezar. Le dará un nombre concreto a varias intuiciones e ideas abstractas que has recolectado a lo largo de tus años como actriz/actor. Te recomendará obras que te volarán el alma y obras que odiarás. Te enseñará a comprenderlas. Te hablará de cómo decidir qué escenografía usas y qué iluminas en el escenario. De la diferencia entre que un personaje aparezca en escena por la derecha o por la izquierda. Te ayudará para que seas fiel a lo que quiere contar la parte más profunda de ti. Y te romperá los muros del teatro que llevas dentro.

Ha sido un privilegio de experiencia. Gracias Carlos y equipo Kamikaze por acercarnos las llaves que han abierto los mundos personales de todas las personas que hemos participado en el curso.

Ahora nos toca salir a avisar al mundo de que hemos dejado las puertas abiertas.

 

Carla Berrocal, alumna del taller de dirección escénicaFoto-Carla-pavon-teatro-kamikaze

Carlos es un guía y maestro que ha confiado y nos ha empujado a confiar en nuestras capacidades creativas, dándonos a la vez innumerables herramientas para materializar y legitimar toda idea, concepto y sentimiento que hayamos querido expresar.

Las referencias y enlaces que hace a todo tipo de artes, el desglose y explicación del esquema narrativo presente en la mayoría de historias contadas por la humanidad, y por encima de todo, el atrevimiento y la valentía de dejar correr la imaginación libremente y que esta llegue a lo más alto, son tesoros de incalculable valor para la creación escénica y su proceso; y Carlos ha sabido transmitírnoslos de manera que calaran hondo.

Es, además, una de esas personas que se implican y comprometen hasta el fondo con lo que hacen y en lo que creen, algo indispensable para adentrarse en el tan tumultuoso como maravilloso viaje del proceso creativo, algo realmente inspirador.

En un oficio tan repleto de ‘Noes’ como es el de los actores, muchos nos vemos tentados a crear nuestros propios proyectos personales para tener la oportunidad de expresarnos, de comunicar, de transmitir y exorcizarnos; aprender a leer y a escribir a nivel escénico, algo muy natural e intuitivo a la vez que complejo y delicado. Es tan necesaria la comunicación en el ámbito escénico como en el literario lo es el abecedario.

Creación escénica para actores con Carlos Tuñón es un enorme SÍ.

En esta inolvidable experiencia Kamikaze ha nacido Harley Drama Queen, asistida por el mejor de los comadrones y en compañía de gente tan bonita como valiente.

Oro puro.