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“Con complicidad y diálogo todas las historias son imaginables”

“Con complicidad y diálogo todas las historias son imaginables”
11 agosto, 2016 Luisa

No hay teatro sin complicidad. Un actor sale a escena y espera que el espectador sea cómplice del juego que le plantea: “soy el príncipe de Dinamarca, estoy en Elsinor y mi padre acaba de morir”. El espectador llega al teatro queriendo que esa complicidad se produzca: eres el príncipe de Dinamarca, estoy contigo en Elsinor y siento como mía la inmensa tristeza que se apodera de ti.

El actor y el espectador saben que sin esa complicidad no habrá viaje. La historia no dará comienzo, o lo que es peor, dará comienzo pero será un viaje a ninguna parte. No creo que haya un solo equipo creativo que a lo largo del proceso de ensayos de una función no sienta en algún momento un vértigo terrible ante la perspectiva de que esa complicidad no se produzca. No existe, afortunadamente, la fórmula para conseguirla, lo que existe es el anhelo permanente de que, en cuanto se apaguen las luces y dé comienzo la función frente al público, aparezca esa poderosísima energía que viaja al mismo tiempo en dos direcciones y que es capaz de obrar los mayores milagros imaginables… quien lo probó lo sabe.

Complicidad. Tan simple y tan complicado. Cómplices somos Aitor Tejada, Jordi Buxó, Israel Elejalde y yo, cabezas visibles del fascinante proyecto de abrir las puertas de El Pavón Teatro Kamikaze.

Cómplices son el equipo de profesionales que nos han acompañado de una forma u otra en todos nuestros montajes y que, antes de que se lo pidiéramos, ya estaban manos a la obra.

Cómplice es la profesión (genérico que utilizamos para designar a todos los profesionales que nos dedicamos a las Artes Escénicas) con sus generosas muestras de entusiasmo por nuestro proyecto.

Y cómplice, sobre todo, eres tú, a quien dedico estas líneas, al espectador más que dispuesto a establecer el juego, sin el que el teatro tendría sentido.

En El Pavón Teatro Kamikaze queremos que esa complicidad vaya incluso más allá de las funciones que pongamos en cartel. Intentaremos, por supuesto, que seas cómplice de un personaje al que quieren hacer pasar por idiota, tanto que a veces te resultará contradictorio reírte a carcajadas con lo que le sucede. Que sientas una cercana complicidad con personajes inacabados que pugnan por su derecho a existir en su función por hacer, con una pareja brutalmente desolada por el fin del amor, con Helena de Troya, con el Príncipe de Dinamarca, con Alceste y con muchos otros nuevos personajes que te vamos a proponer a lo largo de la programación de nuestra primera temporada.

Pero también queremos que seas nuestro cómplice para empezar a darle forma a este nuevo teatro, con las actividades que, alrededor de las historia que te contemos, pondremos en marcha: talleres de investigación y entrenamiento, conciertos, conferencias, encuentros, charlas, mesas redondas… Y todo lo que tú, por supuesto, nos quieras proponer.

La forma de nuestro teatro será cambiante, dinámica, permanentemente en movimiento y en comunicación con todos los que lo habitemos, profesionales y espectadores. Queremos que el Pavón Teatro Kamikaze sea un espacio flexible donde todas las emociones tengan cabida. Un teatro con las puertas abiertas. Un espacio de diálogo en el que la complicidad haga posible que hasta las formas más antagónicas se puedan encontrar. Seguramente no resuelvan sus diferencias, tampoco lo pretendemos, el teatro es conflicto, pero nos ayudará a conseguir una de las funciones más importante del teatro: indagar en la condición del ser humano.

Complicidad y diálogo. Con estos fundamentos todas las historias son imaginables.

Gracias por viajar con nosotros y hacer posible esta aventura. Espero poder agradecértelo personalmente muy pronto.

Miguel del Arco