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Marcos, Sergio, Iván y el valor de ‘Arte’

Marcos, Sergio, Iván y el valor de ‘Arte’
15 noviembre, 2017 Luisa

Alguien dijo que ni la amistad ni el arte son necesarias porque no tienen valor de supervivencia, más bien son de esas cosas que dan valor a la supervivencia. Sobre el valor de ese valor va Arte, la celebérrima obra de Yasmina Reza.

Descubrí esta función a través del celebrado montaje que dirigió e interpretó Josep Maria Flotats junto a Carlos Hipólito y Josep Maria Pou hace más de veinte años. Es más que probable que, desde su estreno, Arte se haya convertido en una de las piezas teatrales más representadas en todo el mundo. No es de extrañar, es un mecanismo cómico casi perfecto.

Y digo casi no porque piense que contiene alguna imperfección sino todo lo contrario: Arte contiene en su interior, como las comedias que más me gustan, una dosis nada desdeñable de veneno. El mismo veneno que Molière utilizaba en sus obras. Comedias por momentos delirantes y, sin embargo, trufadas de cierta melancolía, cierta negrura sobre la condición del ser humano que, si bien hace que en algún momento de las mismas uno se pregunte de qué se está riendo, también hace que te relajes favoreciendo que la risa penetre más profundamente. Reza recoge esa afortunada tradición. El misántropo está muy presente en algunos pasajes de Arte y, por supuesto, lo está el mismo afinado olfato de Molière para radiografiar la sociedad de su tiempo.

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Me gusta pensar en Marcos, Sergio e Iván, el trío protagonista de Arte, como en tres amigos desde sus tiempos de instituto. José Luis Sampredro solía decir que uno es de donde hizo el bachillerato. De cuando la vida se desplegaba ante nosotros como la tierra prometida. Luego la realidad, que rara vez es tan generosa, se encarga de reubicarnos y nos deja la tarea de resiliencia. La de enfrentarnos a la “dinámica intrínseca de la evolución”, como le espeta Sergio a Marcos en un intento de explicarle el sino cambiante de los tiempos. Cambian las personas, cambia su forma de relacionarse con el mundo, con sus amigos y, como no podía ser de otra manera, cambia la forma de contemplar y expresar el arte.

Arte-28-©-vanessa-rabade-teatro-pavon-kamikaze¿Qué otra cosa es tan constante en la naturaleza del ser humano como el cambio? Y si nuestra naturaleza es cambiar, ¿cómo no habría de reflejarse esto en el devenir de la amistad o en la manifestación de nuestra expresión artística? No es complicado entender qué es una pieza de arte o lo que significa la amistad, dos conceptos que se ponen en tela de juicio a lo largo de esta divertida comedia. O tal vez no era complicado entenderlo antes cuando aún no estábamos en la “modernidad”. Imagínate ahora que hemos dejado atrás incluso a los postmodernos y que hasta un cocido madrileño puede ser deconstruido.

En palabras de Paul Valéry, autor aludido –más bien zarandeado– por lo protagonistas de Arte:

El pasmoso crecimiento de nuestros medios, la flexibilidad y precisión que estos alcanzan, y las ideas y costumbres que introducen, nos garantizan cambios próximos y muy hondos en la antigua industria de lo Bello. En todo arte hay una parte física que no puede contemplarse ni tratarse como antaño, que no puede sustraerse a las empresas del conocimiento y el poder modernos. Ni la materia, ni el espacio, ni el tiempo son desde hace veinte años lo que eran desde siempre. Hay que esperar que tan grandes novedades transformen toda la técnica de las artes y de ese modo actúen sobre el propio proceso de la invención, llegando quizás a modificar prodigiosamente la idea misma del arte”.

¿Quién puede rebatir a Andy Warhol cuando dice que “hacer dinero es arte” o a Marcel Duchamp cuando planta un urinario sobre una peana y lo presenta como una obra de arte? Todas sus obras tienen, como mantiene Iván, un proceso creativo detrás, un concepto. Aunque hasta esto es irrelevante ahora que ya hemos superado incluso el postconceptualismo.

De cualquier forma, deberíamos ser cautos a la hora de aportar una opinión. Valéry de nuevo:

“Cuando se nos viene una opinión a los labios ante algo que vemos por primera vez, nadie se para a decirse: si yo hubiera practicado en este campo durante mucho tiempo, y cavilado veinte años sobre esto, y consultado las obras que lo tratan, ¿tendría la misma impresión? ¿Juzgaría este libro, este cuadro, esta política como lo hago, de un golpe de ingenio, en el mismo instante? ¿Qué valor tiene tal prontitud?”.

Arte-39-©-vanessa-rabade-teatro-pavon-kamikazeEsa misma prontitud también la gastamos con los comportamientos de las personas que nos rodean o con las que compartimos nuestra vida. Parece que la reflexión no va con la modernidad. Todos creemos tener una opinión de manera inmediata. Queremos tenerla cuanto antes. Parece que no opinar a bocajarro nos convierte en personas menos inteligentes, seres vulnerables, individuos menos válidos. Recuerdo con cierto asombro la respuesta que un filósofo dio a un periodista al ser preguntado por un asunto concreto: “siento no poder responderle ahora mismo a esa cuestión. Necesito un par de semanas para pensarlo”. ¡Dos semanas para pensarlo! ¿¡Estamos locos?! ¿A quién le importará un asunto de hoy dos semanas después? ¿A una tienda vintage? Otra vez Valéry:

Se trate de política, economía, maneras de vivir, diversiones o desplazamientos, observo que la modernidad tiene todas las trazas de una intoxicación. Necesitamos aumentar la dosis o cambiar de tóxico. Es la ley.”

La idea. La idea es importante. ¡Qué duda cabe! Es importante tener clara la idea de la obra de arte como lo es tener clara la idea de la amistad. Aunque según algunos expertos, la definición de arte –aplicable también, creo yo, a la amistad– es lo que tú seas capaz de hacer con esa idea y no la idea en sí misma, el trabajo con la materia. Utilizo a Valéry por última vez:

Cuanto más inseguro de los resultados de su esfuerzo deja al artista la naturaleza de la materia a la que atormenta y de los agentes utilizados para forzarla, más puro es su deseo, y más evidente su virtud”.

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Parece que los procesos no acaban nunca. Ni en el arte ni en la amistad. Nada se puede dar por sentado. Parece que es necesario estar permanentemente abiertos al cambio sin que cambiar signifique necesariamente destruir lo construido… Entonces, ¿deconstruimos? Ay, mira, mejor nos vamos a cenar, que diría Iván.

Solo espero que las representaciones de Arte en El Pavón Teatro Kamikaze produzcan cosas parecidas a lo que ha sucedido a diario en los ensayos: reflexiones, pensamientos compartidos, confesiones, animadísimas conversaciones y, sobre todo y fundamentalmente, grandes, enormes carcajadas. Debería ser obligatorio reírse a carcajadas y en compañía al menos tres veces al día. Arte está especialmente indicada para ello.

Miguel del Arco
Director de Arte

Arte se representa en El Pavón Teatro Kamikaze del 23 de noviembre de 2017 al 7 de enero de 2018.

Fotografía: Vanessa Rábade.