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La ópera que suena en ‘Oblivion’

La ópera que suena en ‘Oblivion’
8 febrero, 2017 Luisa

Cuando abordo la escena pienso en tres sencillos pasos: sentir, compartir y transmitir. El texto y la musicalidad de las arias escogidas nos ayudan a transmitir y compartir con el público el significado de “Oblivion”, ese lugar de descanso común (sueño, olvido o muerte) que en algún momento de nuestra vida hemos necesitado y deseado.

Soy una mujer del mundo “desarrollado”, que vive de aquello que ama… el arte. Lo sé, soy una afortunada. Y, sin embargo, “la vida me pesa, nos pesa”.

Un espectador de Oblivion o cisnes que se reflejan como elefantes, que trabaja como cocinero en uno de los mejores restaurantes de Madrid –en la cima de su propia montaña rusa–, nos dijo después de ver la pieza: “lo que contáis sucede en mi mundo cada día, es exactamente lo mismo”.

¿Por qué arias de ópera y por qué estas? El canto lírico es mi herramienta y estas arias han ido viniendo a nosotros poco a poco, mostrándonos con sus textos y su sonoridad que la humanidad comparte la necesidad de encontrar lugares de paz ante el peso de la vida.

 

Lascia ch’io pianga de la ópera Rinaldo, de Händel.

¿Nunca has llorado durante horas y el sueño ha venido a ti como una liberación? Yo sí. La catarsis tras el dolor, el cansancio después de vaciarte en lágrimas y el sueño que, al fin, desconectar tu mente y tu alma hasta el próximo asalto.

Lascia ch’io pianga mia cruda sorte, e che sospiri la libertà. Il duolo infranga queste ritorte de’ miei martiri sol per pietà. Lascia ch’io pianga mia cruda sorte, e che sospiri la libertà. 

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Deja que llore mi cruel suerte y que suspire por la libertad. Que el dolor quiebre estas cadenas de mis martirios solo por piedad. Deja que llore mi cruel suerte y que suspire por la libertad”.

Casta Diva de la ópera Norma, de Bellini

Deshacernos del peso y desnudarnos como si de un ritual íntimo se tratara, permitir que la luz nos invada plateando nuestro cuerpo, que se aleja liviano del dolor y del cansancio. Ante las miserias de nuestra vida se convierte en un acto de voluntad dirigir nuestra atención hacia la belleza, hacia lo sublime… y permitirnos a nosotros mismos descansar de nuevo.

“Casta Diva, che inargenti queste sacre antiche piante,

a noi volgi il bel sembiante senza nube e senza vel…

Tempra, o Diva, tempra tu de’ cori ardenti

tempra ancora lo zelo audace, spargi in terra quella pace

che regnar tu fai nel ciel.

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Casta Diva, que plateas estas sacras antiguas plantas,

a nosotros vuelve el bello semblante sin nube y sin velo…

Templa, oh, Diva, templa estos corazones ardientes,

templa de nuevo el celo audaz, esparce en la tierra esa paz

que reinar haces en el cielo”.

Der Holle Rache de la ópera La flauta mágica, de Mozart

Uno de los mayores pesos con los que he cargado a lo largo de mi vida fue el que acompaña a las expectativas. Lo que unos padres esperan de ti, lo que toda una sociedad espera de ti, lo que tú mismo terminas esperando de ti sin que te haya dado tiempo de preguntarte qué quieres realmente de tu vida… “Me confundí, me confundieron, no lo hicieron con mala intención, de eso estoy segura”.

 “Der Hölle Rache kocht in meinem Herzen!, Tod und Verzweiflung flammet um mich her! Fühlt nicht durch dich Sarastro Todesschmerzen, So bist du meine Tochter nimmermehr.

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¡La venganza del infierno hierve en mi corazón! ¡La muerte y la desesperación arden alrededor de mí! Si Sarastro no siente a través de ti el dolor de la muerte, entonces ya no serás mi hija jamás”.

Aria de las campanillas, de la ópera Lakmé, de Delibes

La sonoridad de este aria y no la letra, pues solo interpreto el vocalice previo a la misma, trajo hasta nosotros un grito de liberación cargado de belleza y de misterio. A veces el sonido sale de mí y se lleva con él lo tangible, lo pequeño, los dolores, la sensación misma de existencia… dejándome atrás envuelta en felicidad pura. Uno de mis lugares de descanso en el que puedo honrar a mis propios fantasmas y despedirme de ellos.

Oblivion soave de la ópera L’incoronazione di Poppea, de Monteverdi

En esta ópera de Monteverdi, una nana cálida como una madre, como una abuela, canta a su señora para que, por una noche, el olvido de los dulces sentimientos que agitan su alma permita que llegue el descanso.

Dejar ir, soltar los lastres y dormir la mente abatida y cansada… “El día es luminoso a pesar de que el sol se ha dormido”.

“Adagiati Poppea, acquietati, anima mia, sarai ben custodita. Oblivion soave i dolci sentimenti in te, figlia, addormenti. Posatevi, occhi ladri; aperti, deh, che fate, se chiusi ancor rubate? Poppea rimanti in pace. Lluci care e gradite, dormite, omai dormite.

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Recuéstate Poppea, serénate, alma mía, que estarás bien custodiada. Que el suave olvido de los dulces sentimientos te adormezca hija mía. Cerraos, ojos ladrones, ¿qué hacéis aún abiertos si también robáis cerrados? Poppea, reposa en paz. Queridos y dulces luceros, dormid ahora, dormid”.

Ruth González
Soprano y protagonista de Oblivion o cisnes que se reflejan como elefantes

 Oblivion o cisnes que se reflejan como elefantes puede verse hasta el 20 de febrero en El Pavón Teatro Kamikaze.